Author Archive

21
Jan

“Entonces… ¿exactamente cuántos días faltan hasta que llegue a oír esto?”

¡Las últimas palabras celebres que cualquier compositor trabajando te dirá!  Afortunadamente, como alguien que tiene el privilegio de ganarse la vida en la música, finalmente recibo mi satisfacción cuando los vuelos de fantasía ya por mucho incubados en la licuadora creativa que es mi imaginación por fin adquieren forma de carne y hueso por mis colegas interpretes.  La espera puede tomar meses, y con frecuencia años – Imagine hacer una pregunta importante y no recibir ni siquiera un eco de una respuesta por tanto tiempo… ¡Agh, la agonía!. Sin embargo, un buen tipo, un buen tipo…

Actualmente, estoy en este momento de anticipación y limbo con mi nuevo concierto para el extraordinario violinista Robin Sharp y la SFCO… Es una especie muy activa de limbo, diría yo, porque los días son largos ahora conmigo en el escritorio de composición, escudriñando, configurando, descartando, y, a veces rescatando.  Mi tendencia siempre ha sido la de trabajar hasta el exhausto y por eso uso un reloj para forzarme a tomar descansos para evitar decisiones absurdas: “Dios, Robin tendría que brotar un dedo extra para llegar a este acorde…”"Ben me mataría si lo hiciera conducir SEIS ritmos contrarios…! ” o “Tod se va a desmayar si no lo dejo respirar después de ese pasaje infernal …” o “Colleen probablemente me despediría en el acto si le pido que suspenda a los percusionistas del techo …” ¡Ja! Nosotros, compositores locos, tratando de tejer una hermosa narrativa en el sonido, todo para que podamos emocionarlo…

Con los años, el proceso básico para mí sigue siendo el mismo, y lo que es a la vez emocionante y raramente humilde es la observación de la maestría en creación continua – El dominio del arte, pero también un dominio más elusivo de la imaginación, donde conexiones tan hermosas e inusuales son creadas para ser discernibles tanto por el interprete como por la audiencia.  Mientras empieza la cuenta regresiva para el primer ensayo fatídico para cualquier pieza en la que estoy trabajando, empiezo a prepararme de forma especial. Por ejemplo, escuchar piezas de música que son tan diferentes como sea posible de lo que me imagino que será mi trabajo en un esfuerzo para realmente escuchar con oídos frescos: ¿Podrán todos esos efectos, esas ideas, esos sonidos, esas tramas musicales que tienen sentido en mi pequeña celda de monje ermitaño, ser palpables para los demás?

¡Ah! Y así sucesivamente. Espero poder compartir esta experiencia con ustedes en los próximos meses previos a nuestro estreno en mayo. ¡La cuenta regresiva ha comenzado!

Translation by Javier Barrera

Category : Concerto Countdown | Blog
21
Jan

Famous last words, as any working composer will tell you!  Fortunately, as someone who is privileged to make my living in music,  I eventually do get my satisfaction when flights of fancy long incubated in the creative blender that’s my imagination are finally given flesh-and-blood form by my performer colleagues.  The wait can be months, and often years — Imagine asking an important question and not receiving even an echo of an answer for such a length of time… Agh, agony!  But a good kind, a good kind…

I’m currently in this moment of anticipation and limbo with my new concerto for violinist extraordinaire Robin Sharp and the SFCO… It is a very ACTIVE sort of limbo, I should say, because the days are long now with me at the composing desk, sifting, fashioning, discarding, and sometimes rescuing.  My tendency has always been to work until I drop and so I use a timer to force myself to take breaks to ward off foolish decisions: “Dios, Robin would have to sprout an extra finger to reach that chord…”  or “Ben would kill me if I really make him conduct SIX contrary rhythms…!” or “Tod’s gonna pass out if I don’t let him breathe after THAT hellish passagework…” or “Colleen will probably fire me on the spot if I request the percussionists be suspended from the ceiling…” Ha!  Us crazy composers, trying to spin a beautiful narrative in sound, just so we can move you…

Over the years, the basic process for me has remained the same, and what is both thrilling and oddly humbling is observing the continual mastery setting in — Mastery of craft but also a more elusive mastery of imagination where unusual and oh-so-beautiful connections are made that are discernable by performer and listener alike.  As the days count down to the fateful first rehearsal for any piece I’m working on, I start preparing in special ways. For instance, listening to pieces of music that are as different as possible from what I imagine my work to be in an effort to really hear with fresh ears: Are those effects, those ideas, those sounds, those musical plotlines that made sense to me in my little hermit monk’s cell all really going to be palpable to others?

Ah!  And so it goes.  I look forward to sharing this experience with you over the coming months leading up to our premiere in May.  The countdown has begun!

–Gabriela

Category : Concerto Countdown | Blog